Esta semana terminan las clases y ya estamos preparando de todo para las vacaciones de nuestros hijos. Campamentos, estancias en el extranjero, multideporte, viajes, playa, piscina…. Múltiples actividades para que después del curso escolar los niños descansen y disfruten de unas merecidas vacaciones.
No
se trata de tener a los niños machacados estudiando todo el verano, pero sí de
una mínima organización de su tiempo que les permita no perder ese hábito de
estudio que ya han adquirido. Después de una o dos semanas de descanso
(campamento, viaje a ver a los abuelos…) hay que intentar organizar unas
rutinas diarias que ayuden al niño.
Además de su tiempo de juego, deporte, playa o piscina conviene que todos los días dedique un tiempo suficiente, en función de su edad,
a repasar los conocimientos que ha adquirido durante el curso. El mejor momento
es a primera hora de la mañana, después del desayuno y vestirse, ya que están
descansados.
1.-Es
importante no recurrir a los mismos libros y materiales que se han utilizado
durante el curso. Debemos evitar los deberes “convencionales” e intentar ser creativos y aprovechar las posibilidades que nos ofrecen las nuevas
tecnologías y nuestra disponibilidad de tiempo…
2.-Hay
que centrarse en repasar dos aspectos fundamentales: la lectura-ortografía y
las matemáticas.
3.-Fomentar
las manualidades: contribuyen a fijar la atención, mejorar la psicomotricidad
fina, desarrollan la creatividad…
4.-Combinar
esto con la práctica de deportes, y a ser posible compartirlos con ellos.
5.-Limitar
el tiempo que los niños pasan frente a “las pantallas” : TV, teléfono móvil,
videojuegos, ordenador. Establecer horarios claros para el uso de los
diferentes dispositivos y asegurarse de que se cumplen.
6.- Y lo más importante de todo, DISFRUTAR.
Sandra Escoto Ferrairó


